El pasillo que da a los camerinos de la telenovela ¿Vieja yo? parece una autopista por donde cada dos minutos pasan las estrellas de Venevisión. “Mimí Lazo” corre en busca de su vestuario. Marjorie De Sousa va leyendo los libretos y “Elaiza Gil” se dispone a descansar luego de grabar un par de escenas en el estudio cinco. Justo en ese momento aprovecha para invitar a PANORAMA hasta su “huequito”, donde hablaría de sus proyectos inmediatos. Se disculpa por el desorden y nos invita a sentar. Al pulsar el botón “rec” de la grabadora, la actriz comienza a hablar cual lora recién estrenada.
Cuando terminó “Arroz con leche” usted dijo que se tomaría un receso y hoy la vemos de nuevo en las telenovelas, ¿qué pasó?
Eh... lo que pasa es que el medio te va llevando y tú no te das cuenta. Siempre digo que me voy a dar un descanso y contradictoriamente a lo que digo me devuelvo a lo mío. Además, jamás podría negarme al ofrecimiento que me hiciera Mónica (Montañés). Dime tú ¿a qué actor no le gustaría que ella le escribiera un personaje?
Novela tras novela... ¿no teme quemar su imagen?
No, porque he tratado de marcar una diferencia muy grande. En cada proyecto trato de reinventarme y buscar la forma de que el televidente vea un trabajo distinto. El look también influye mucho y nunca repito imagen. De hecho, si me tengo que rapar la cabeza, lo hago. Cuando me decoloré el cabello para la película El tinte de la fama casi quedo calva, así que no le temo a nada. Ahorita puedes verme estas mechas y el destape (risas) que estoy haciendo.
Se mencionó que formaría parte del elenco del nuevo proyecto de Leonardo Padrón, ¿cómo aterrizó en la telenovela de Mónica?
Bueno sí, yo prácticamente daba por hecho que estaría en la telenovela de Leonardo, pero al regresar de mis vacaciones me llamaron y me dijeron: “Mira, hay una posibilidad para entrar en la novela de Mónica”. Eso para mi fue suficiente porque mi experiencia con ella fue lo máximo en “Guerra de mujeres”
Ixorita (su personaje) la devuelve a la comedia, ¿después de tanto drama extrañaba ese género?
Por supuesto. Es divino hacer este tipo de personajes porque te liberas de tanto estrés. En este caso soy libre de hacer lo que quiero, ¡ojo!, respetando el guión de la escritora, pero por ejemplo con “Ixorita” puedo jugar. Hay cosas de ellas que se las he dado yo. Fíjate cuando le ronroneo a “Justo” (“Jean Carlo Simancas”) o en el tic nervioso que me viene cuando estoy cerca de “Margot” (“Mimí Lazo”). Yo no me canso de inventar y lo mejor es que a los directores les gusta eso.
Lleva ya un buen tiempo en el medio y no ha protagonizado, ¿se frustraría de no llegar a hacerlo?
Para nada. Hay muchas actrices que sueñan con protagonizar una telenovela y se desviven por hacerlo, caso que no es el mío porque yo pienso que cada quien es el protagonista de su propia historia. Tienes razón, nunca he tenido el primer crédito, pero no por eso me he sentido menos que los protagonistas. Recuerda lo que pasó con Mialma (“Ciudad bendita”). Al final de la telenovela toda la atención se centró en su historia. A veces, un papel pequeño puede convertirse en el eje central de una historia.
¿Y cuando eso no sucede, de quién es la culpa?, ¿del escritor o del actor?
Eso depende de muchas cosas. Puede ser que no hubo química o que el personaje no se adaptó a ti. El escritor cumple con escribir, es cierto, pero el actor también tiene el deber de proponer ideas para enriquecer el rol. Yo recuerdo que el día del estreno de “Ciudad bendita” muchos apostaron al fracaso de mi historia, porque era una trama muy sórdida y mira lo que ocurrió después.
El tinte de la fama es el filme seleccionado para representar a Venezuela en los Oscar, ¿confía en el triunfo de la película?
Ligo por el Oscar. Confío en que es una gran película y pase lo que pase, ya me siento ganadora. El sólo hecho de haberla tomado en cuenta dice mucho.
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