En el rol de “Valentina” la joven actriz Daniela Bascopé encarna a una muchacha fresca, soñadora, enamorada, defensora del ambiente y sus recursos; todo en la trama del nuevo dramático estelar de Venevisión “Harina de Otro Costal”, original de la escritora Mónica Montañés. Bascopé da vida a la protagonista de la historia – por primera vez en su ascendente carrera - junto a Christian Mc Gaffney. Entre otras confesiones, a lo largo de la siguiente entrevista, Daniela cuenta que se considera una exploradora de todas las artes, sin mayores pretensiones.
¿Cómo puedes describir tu experiencia, en el ámbito profesional y personal, al encarnar a “Valentina” en la nueva obra dramática de Venevisión?
Estoy enamorada de mi personaje. ‘Valentina’ es una muchacha fresca que tiene como una mezcla de muchas cosas, de pronto pareciera torpe, tiene que estar mintiendo para poder cubrir el amor que siente hacia ‘Víctor’ (Christian Mc Gaffney). Por otro lado, está muy segura en sus convicciones, el amor que siente por él, y al mismo tiempo por su familia y temas como la ecología, pues ella es una muchacha que se preocupa por el bienestar del planeta. Estos tres vértices me han permitido enriquecer la construcción del personaje. Además, está lleno de mucho humor, al igual que toda la novela. Aparte de lo agradecida que estoy por la oportunidad de encabezar un elenco, también lo estoy por tener un personaje que, de alguna manera, rompa un poco los esquemas. ‘Valentina’ siempre ha soñado con ser panadera, de hecho ella tiene la ilusión de ser maestro de horno, pero sus papás nunca han estado de acuerdo porque creen que es un trabajo de hombres. Así, la van guiando por otro camino y ella decide estudiar Economía, una carrera que no le encanta demasiado, pero que de alguna manera, sirve para complacerlos. Ella cede todos sus sueños por el bienestar de su familia.
¿Cómo manifiesta “Valentina” su amor por la naturaleza y sus recursos?
Comenzando con el simple hecho de que ‘Valentina’ no se moviliza en carro, a pesar que tiene los recursos para hacerlo. Ella anda en bicicleta, porque quiere evitar la contaminación; de hecho, en la empresa en la que comienza a hacer la pasantía, emprende un proyecto ecológico, se preocupa por los animales y porque los niños tengan formación ecológica.
¿Cómo defines a “Valentina”?
Parafraseando a Mónica (Montañés), ‘Valentina’ es una muchacha de pocas ideas, pero fijas. Eso significa que ella ha tenido dos sueños inamovibles: casarse con ‘Victor’ (Christian Mc Gaffney) y ser panadera, y esos no los va a poder realizar, por todos los obstáculos. Es una soñadora, una eterna enamorada, sensible ante los problemas del mundo, un poquito torpe a veces, y como que no sabe mentir mucho, tiene una manera ingenua de ver el amor.
¿En qué se asemeja “Valentina” a Daniela Bascopé?
Creo que en el fondo también soy una tremenda soñadora y una romántica, aunque me disfrace. Aunque Daniela Bascopé, digamos, parezca muy vanguardista y, tú sabes, muy resuelta, creo que en el fondo vive dentro de mí una ‘Valentina’, una niña soñadora que sueña con amar y ser amada.
¿Qué prefieres: tener la razón o ser feliz?
Indiscutiblemente, ser feliz. La razón va y viene, incluso el concepto es cambiante de una generación a otra. En alguna época, muchos supuestos expertos afirmaron que las teorías de Galileo Galilei eran falsas, pero más adelante se comprobó que tenía la razón. Las teorías son relativas, pero la felicidad tiene que ver con la esencia, y eso es inmutable.
¿Cuál es tu fórmula para dedicarte a tantas actividades a la vez? Has dirigido cortometrajes, escribes guiones y ahora, además, incursionas en el canto. Todo luego de haber superado el trance de una enfermedad.
No sé por qué no me puedo quedar tranquila, siempre quiero hacer muchas cosas a la vez y soy afortunada de tener la energía para emprenderlas. A veces creo que tengo que calmarme un poco, porque tengo la tendencia de querer abarcarlo todo; sin embargo, ahora solo estoy concentrada en ‘Harina’. Tengo algunos meses escribiendo varios temas por puro gusto. El año pasado me compré mi guitarra, he grabado algunas maquetas, experimentando sobre todo. Cuando surgió la oportunidad de protagonizar la novela, también se abrió la posibilidad de que recibieran uno de mis temas. Decidí escribir algo que se ajustara a la trama. El tema se llama ‘Somos los de Siempre’, una balada que habla de toda esta dicotomía pastelería-panadería y del amor imposible entre ‘Valentina’ y ‘Víctor’. Me dio mucha alegría cuando la producción de la novela lo aceptó como el tema romántico de la pareja.
¿Qué corte tienen el resto de las canciones que has escrito?
He escrito temas que se ajustan a varios géneros. La mayoría son fusiones: se pasean por el swing, el jazz, la electrónica y hasta bossa nova, pero digamos que estoy todavía en la búsqueda, en la elaboración de las maquetas, que pueden convertirse en un proyecto discográfico a finales de año. Siempre he pensado que las cosas que uno crea, bien sean canciones, cuentos o personajes, terminan siendo como hijos, y aunque son de uno, siempre los hijos tienen una forma individual de crecer y de vivir. Por ahora me visualizo cantando en algún café pequeño, en tono íntimo. Luego ya se verá qué camino agarran esas hijas que son mis canciones.
¿Cuál es tu motivo de inspiración para escribir los temas?
En mis canciones toco temas quizá universales. La amistad, el amor. Algún tema de pronto tiene un componente social, como por ejemplo uno en el que hablo del amor que siento hacia mi país y se llama ‘Foráneos’. Me inspiro en mi experiencia y las experiencias que me rodean.
¿A qué se debe el título que le colocaste al tema “Somos los de Siempre”?
El título resume un poco esa eterna necesidad de decir que hemos cambiado a pesar de ser los mismos, de amarnos igual aunque lo neguemos. Somos los de siempre, los que vivimos separados, pero en el fondo queremos estar juntos.
¿Qué otros proyectos tienes en mente?
El último corto que dirigí fue el año pasado, antes de haber empezado las grabaciones de la telenovela; es parte de un proyecto llamado: ‘CCS TQQJ’, en el que participan quince cortometrajistas y justo ahora está en proceso de post-producción. Además, tengo planes de hacer teatro con Daniel Uribe.
¿Qué te falta por hacer en el medio artístico?
Me autodefino como una especie de picaflor de las artes, porque de alguna manera desde chiquita me ha gustado explorar, sin mayores ambiciones, todas las áreas artísticas. No me considero una experta ni mucho menos, dirigiendo, escribiendo, actuando o cantando, pero hay algo en mi espíritu que casi me exige pasearme por todas las áreas, con ganas de descubrir qué hay en cada una de ellas. Diría entonces que me falta un montón, me falta profundizar en cada área. Dicen que el que mucho abarca, poco aprieta, pero a mí me ha gustado recorrer los cuatro costados de las artes y no sé si alguna vez me estacione en uno solo.
Fuente: Gerencia de Relación con los Medios Venevisión.
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